domingo, 26 de julio de 2009

un cuento para compartir...

“Los niños que no eran como niños”

“Había un país donde todos los niños se portaban bien. No se peleaban, ni hacían ruido, ni se metían el dedo en la nariz, ni desobedecían a sus padres. Eran los niños mejor educados del mundo.
Eran muy ordenados, llegaban a la escuela siempre puntuales, siempre hacían los deberes, y jamás se sentaban a comer con las manos sucias.
Jugaban siempre a juegos tranquilos, no manchaban la ropa ni desordenaban las casas. Se bañaban sin quejarse dentro del agua para no salpicar el piso, y nunca se olvidaban de lavarse bien detrás de las orejas.
Sin embargo, los padres y las madres de aquél país estaban muy preocupados porque sus hijos se portaban bien, pero nunca reían.
Un día apareció en aquel extraño país un extraordinario personaje: un mago equilibrista que, además, era payaso. Pero no consiguió hacer reír a ningún chico. Entonces, les preguntó si les gustaba reír y ninguno contestó porque no sabían qué cosa era reírse.
Tampoco habían elegido entre portarse bien o mal, entre estar serios o alegres.
Entonces el mago les habló al oído; ¡y los chicos empezaron a reír a carcajadas!
Lo malo era que llegaban siempre tarde a la escuela, iban con los libros rotos, comían mal, jugaban todo el tiempo… eso sí, siempre reían.
Los padres tampoco estuvieron conformes, porque aunque reían, se portaban muy mal, así que decidieron prohibirles portarse de esa manera y echaron al mago.
Esta decisión empeoró las cosas, porque los niños siguieron portándose mal y empezaron a dejar de reír.
Entonces los padres fueron en busca del mago y le rogaron que volviera.
“… A lo mejor si ustedes dejaran de prohibir a sus hijos, que no corran, no rompan, no… no…”
Los padres y las madres entendieron el consejo del mago y dejaron que sus hijos empezaran a comportarse de otra manera:
-Unos eran medianamente obedientes, regularmente ordenados.
-Unos eran más cuidadosos que otros…
Unas veces estaban contentos y otras molestos.
Unas veces peleaban y otras jugaban juntos.
Unas veces se portaban bien y otras veces se portaban mal.
Y los padres: unas veces estaban preocupados y otras veces, no.
Unas veces estaban alegres y otras molestos.
Por fin habían comprendido que sus hijos habían aprendido a comportarse como niños.”
Fuente: Räda Barmen adaptación de Graciela Zaritzky.

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